Una semana antes del arranque del último Gran Premio de Australia, cita inaugural del pasado campeonato del mundo de fórmula 1, Pat Fray, director técnico de Ferrari, reunió a toda la Scuderia y confirmó las sospechas que la mayoría de miembros de su tropa ya tenía. “Según los cálculos que hemos realizado, el potencial de nuestro coche no nos permitirá centrar en la Q3 (la criba definitiva de la cronometrada)”, dijo el ingeniero británico, adelantando la debacle que luego se vio en Melbourne, donde Fernando Alonso y Felipe Massa tuvieron que ver por televisión los últimos instantes de la sesión definitiva.
La caravana del Mundial volverá a instalarse en menos de 15 días en la trastienda del circuito de Albert Park, y todos los indicativos apuntan a que la película que se verá allí no tendrá mucho que ver con la de hace un año, al menos en lo que atañe a la estructura italiana. El nuevo F138 ha nacido infinitamente más sano que su predecesor, el F2012, un discurso que tanto Alonso como Massa no han dejado de repetir. Entonces, Ferrari fue reduciendo con el paso de las pruebas su desventaja respecto a los monoplazas más rápidos, que pasó de 1,6 segundos (Australia) a ocho décimas (Brasil), en 19 citas y ocho meses y medio de calendario. Favorecido por una estabilidad reglamentaria que se romperá dramáticamente en 2014, el constructor de los coches de il cavallino rampante se marcó como meta reducir aún más esa diferencia.
En 2012 luchamos por el Mundial hasta Brasil, y no veo por qué motivo no debería poderlo hacer esta vez con un monoplaza que se comporta mucho mejor
“Nuestro estado de ánimo no tiene nada que ver con el de hace un año. Estamos 200 veces mejor que entonces”, convino Alonso este jueves, después de completar su penúltimo día de giros en Montmeló, donde la pretemporada concluye este fin de semana. “Nuestro objetivo de cara al invierno era reducir las ocho décimas que nos separaron de la pole en Brasil. Creo que estamos en el camino correcto y que en Australia estaremos más cerca”, añadió la punta de lanza del constructor de los bólidos rojos, que se hizo un hartón de rodar, con todas las especificaciones de neumático disponibles y con la pista seca, húmeda y también mojada, en lo que calificó como un superdía de entrenamientos.
A medida que pasan las horas, las escuderías van dejando ver más piezas de esas que tratan de esconder hasta el último momento para evitar que la competencia las copie. En ese sentido, Ferrari, que ayer jugó con unos escapes, con el difusor y el suelo, y con un alerón delantero nuevos, incorporará más elementos tanto este sábado como el domingo. No obstante, Ferrari aún tendría la semana que viene para realizar una última prueba aerodinámica, un trámite que ya ha llevado a cabo en varias ocasiones.
“La correlación de datos que hay entre la fábrica y la pista es buena, o sea que las piezas que incorporemos en Australia deberían funcionar. De todas formas, el título no se decidirá allí. En 2012 luchamos por el Mundial hasta Brasil, y no veo por qué motivo no debería poderlo hacer esta vez con un monoplaza que se comporta mucho mejor”, ahondó el bicampeón de 2005 y 2006 (Renault), antes de remachar: “Conseguir que el F2012 funcionara fue algo así como un sueño. Espero que con éste sea todo más fácil”.
EL PAÍS

Marcadores